domingo, 22 de noviembre de 2009

Nobody breaks my heart.

Y como diría ese sabio dicho popular: "más rápido cae un hablador que un cojo". La Marianita te quiso gobernar, y tú saliste huyendo despavorido.

Ahora quiero llorar y tú sigues ausente, callado.

La princesa con la muralla china en el alma permitió tu entrada, desgraciado. Ahora dime, Alan, mino de mi vida... ¿qué hago yo con tanto amor?

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