jueves, 22 de abril de 2010

Separación


-¿Jugamos un juego?

-Se llama "el juego de las almas", y consiste, básicamente en unir tu alma con el alma de la persona que amas, para después ir a casa para estar dando vueltas en la cama por su ausencia.

-¿Y por qué tendría que divertirme tal cosa?

-No preguntes, sólo besa.


...Maldito cupido, hiciste de las tuyas. Uní mi alma, la perdí, la empeñé y ahora quiero dormir, pero esta soledad no me deja tranquila.


El juego de las almas es simple, pero peligroso y puede dejarte medio muerta, tirada en medio de tu cama, la cual es demasiado grande para un ente que acaba de dejar su alma en quién sabe donde, probablemente unida a la de otra persona. Las almas se unen en un ir y venir constante, se encuentran, se besan, se miran y se unen de repente. Se van, regresan, pelean y vuelven a amarse: así de simple.

Pero cuando un alma abandona el cuerpo original y se une con otra, ocupando el doble de espacio en un cuerpo de tamaño normal comienzan los problemas, ya que la persona que se siente sola añora su alma y el alma del otro, mientras que la persona que ahora tiene dos almas, quisiera ver a la desalmada para devolverle su alma y regresar todo a su sitio.

ORDEN. Orden. orden.


Todo el orden regresa cuando los dos cuerpos se abrazan por cinco minutos y se miran fijamente a los ojos. Suena simple, pero no lo es.


Y luego vienen los besos. Y besas a la tierra, besas al mundo entero, pero en realidad sólo importa la unión entre almas.


...Y las almas no quieren separarse, se agarran de las manos y deciden ponerse unas esposas que resisten cualquier cosa.


Pero la desalmada se queda sentada en su cama, con la mirada perdida y la mente junto con el alma que acaba de perder.


...Por eso dicen que el amor es un juego en el cual siempre sales perdiendo.


Pierdes tu alma, tu razón, tu voz, tus pies y tu esencia, pero no la pierdes nada más porque sí, sino que la pierdes porque quieres. El alma no le hace caso a la cabeza, simplemente se va con quien le dé la gana.


Después de reflexionar un rato, tomas un sorbo de té, te resignas, aspiras una bocanada de humo, cierras los ojos y deseas que el gato se convierta en príncipe azul.


Bienvenida al juego de las almas, Magdalena.

lunes, 19 de abril de 2010

Ojos de mapache, corazón de cianuro


Estoy cansada.


No dormí nada esta noche, y traté de disfrazar mi dolor con un velo rosa. Me tapé los ojos y me lancé al vacío, decidí huir un rato y luego no supe cómo regresar.


Sigo en el limbo.


Y sólo quiero que las cosas funcionen, esto de dar vueltas en la cama, quedarme calva de tanto pensar y ciega de tanto llorar no es lindo. No es bello sentir que la única persona que quieres en este momento te destroza sin saberlo.


Sé que tengo problemas. Sé que soy difícil, pero ¿es tan difícil tratar de comprender?


Y lo siento, siento ser una loca bipolar. Siento ser fría, ser indiferente y destruir todo lo que toco (y me estoy azotando, pero así lo siento). Vuelvo a ponerme la máscara y fingir que estoy bien, vuelvo a sonreir, vuelvo a hacerme la digna... pero en realidad estoy en el noveno círculo del infierno.


Tengo frío en el alma y me siento demasiado sola. Y te amo, aunque no encuentro la razón real. Te metiste en mis pupilas, me puse la máscara de la indiferencia y un día terminamos besándonos.


Ya había olvidado este tipo de dolor, que es como si te arrancaran el corazón con pinzas.


...Y aún siento mariposas al verte.


Sólo quiero dejar de llorar. Sólo quiero que me ames como soy. Sólo quiero ser feliz. Quiero que seamos felices.



¿Cómo se derrite el hielo? Con fuego.


I wanna make you feel my love.



No quemaré mi brassiere, no te ignoraré. Trataré de tragarme mi orgullo para decirte que lo siento y te amo.


...Y así vuelvo a herirme, siendo la que perdona y trata de olvidar. Pero ya no me importa más.

Resurrección


A tu salud, Magdala, por morir y resucitar a la mañana siguiente.


Quise cambiar por completo, suprimir mis pensamientos y morir con una estúpida sonrisa en el rostro, pero esta mañana recapacité: Si me ama lo hará sin importar mis defectos.


Sólo yo tengo el poder de cambiar. Por mí, porque soy mía nada más. Hoy quemo mi brassiere rojo, mi faja color piel, mi maquillaje.


...Bueno, no. Admito que me gustan las cosas de mujer, pero quemaré la energía machista. Eso de volverme una dama promedio no es lo mío, porque mi educación no me lo permite, y soy un espíritu demasiado libre como para dejarme llevar por lo que piensan todos, lo que "está bien", el manual de buen comportamiento, la actitud mustia y los tacones de aguja, impuestos por una moda absurda.


Si uso tacones es porque me gusta.


Girl power, señoras y señores. Llegué sola y me iré sola, si quieres puedes acompañarme, amor.


¿Estamos?

domingo, 18 de abril de 2010

Mediocre


Esta es la última vez que escribo. Esto es una carta suicida, pero no suicida en serio, sino suicida de ideas -¿o asesina?. Hoy acribillo mis ideas y guardo sus cadáveres en un cajón debajo de la cama, me bebo el último trago de vodka y fumo por última vez. La educación feminista se irá al carajo también.



...A veces es mejor ser sumisa y guardar silencio.


Una mujer fuerte, con ideas distintas no puede encontrar amor nunca. Es difícil ser amada, las lágrimas son demasiadas y las composturas del alma son demasiado costosas.


Hace una semana estuve cuestionándome acerca de mi educación, para llegar a la conclusión de que fui criada por una madre espartana, quien me enseñó a vivir sola, a ser fuerte, a no llorar por un hombre y mantenerme con las mejillas secas, a pesar de las circunstancias.



También me di cuenta de que soy frágil.



Y decidí mandar al diablo todo eso: la educación espartana, la fortaleza, la sabiduría, la reflexión, los libros, la música, el tabaco, los zapatos deportivos, los jeans y demás. ¿Por qué? Porque quiero que me amen, carajo. Quiero que todos me amen, quiero ser una dama, quiero dejar de ser un hombre en cuerpo de mujer, quiero que me ames.


"Quiero que me ames"

...


Y las lágrimas caen.


Ya puedo llorar, porque ya dejé de ser fuerte, -o mejor dicho, hacerme la fuerte- y admito que yo soy la loca. Admito que soy la única que se equivoca, amor. Por eso me quedaré callada y me tragaré todo, porque si soy yo misma las cosas no marchan bien.


Al diablo la literatura y el rock. Me dedicaré a bordar y verme bonita. Seré un adorno más, seré un objeto valioso y precioso, seré estúpidamente feliz y dejaré de pensar por más de diez segundos en cualquier asunto que me interese. Iré a blanquearme los dientes, para poder sonreir todo el tiempo sin vergüenza alguna y ¿por qué no? Me haré una liposucción, para ser como modelo y así ser aún más querida.


Levántense todos, ámenme.


No hablo, pero sé sonreír y soy bonita.
Los amo.

Au revoir.