viernes, 14 de diciembre de 2012

Wild, wild horses


Vos decís que escribo con una honestidad cortazariana, y me decís que te gustaría ser Bob Dylan, a lo cual respondo diciendo que quisiera ser un poco como Patti Smith. ¿Sabés cuál creo que es nuestro problema? Estamos perdidos en el tiempo.

A mí me hubiese gustado vivir en otra época, en los tiempos lejanos de amar a las personas y usar las cosas, no al revés como ahora. En un reino muy muy lejano, donde yo fuese la reina que gobierna con amor y honestidad, haciendo algo de provecho con el poder que me fue otorgado por derecho divino. En mi reino, las sirenas tendrían atención psicológica para su histeria, y los sátiros se encargarían del negocio de la carne como terapia ocupacional.

A veces me siento demasiado perdida, y la maldición que fue vertida sobre mí al momento de nacer sigue impidiendo mi adaptación al mundo. No puedo decir mentiras, hay algo dentro de mi cabeza que me obliga a decir la verdad eventualmente, y supongo es la razón por la cual llevaba meses enteros sin escribir, meses enteros sin volar, meses enteros sin hablarle a nadie.

Encontré a la oruga del narguileh.


domingo, 24 de junio de 2012

Mujer fuera de servicio


He decidido irme a descansar por un rato. Sí, descansaré de tus rosas, de tus miradas, de tus juicios, de mi cabeza, de tu cabeza, de aquella palabra que este día tanto me revienta "nuestra". Pienso mandarte al carajo, mandarme al carajo, mandarlos al carajo.

Y no, no voy en contra de nadie. Nada más es uno de esos días en los cuales te despiertas sólo para darte cuenta de que dios o el diablo pusieron una piedra en tu zapato. Estuve caminando toda la semana con una piedrita minúscula atravesada, pero tuve tanto que hacer que hasta hoy, domingo, he logrado sacarla y sí... la mandé al carajo también.

Hay veces en las cuales hace falta gruñir un poco. A ratos se antoja ser un animal salvaje, no necesitar nada, no necesitar de nadie, olvidarse de los estándares, olvidarse de las letras, anular la posibilidad de verbalizar todo aquello que se sienta. A ratos se me antoja salir corriendo sin rumbo fijo, completamente sola, sin un "tú", ni un "yo", ni un "nosotros", sin saber qué soy ni a dónde voy. 

De pronto pienso que vivo en una jaula y necesito salir pero estoy tan domesticada que no sé cómo.

Y me dan ganas de mandar la caminadora, la bicicleta y demás artefactos al super diablo. Me dan ganas de desenchufar mi lóbulo frontal por un momento, para dejar de sentir, aunque, me parece que el problema no es lo que siento, sino lo que pienso. Mi cerebro es como una máquina que no para.

Me dan ganas de pedirle a todos que se callen, que dejen de decirme cosas que, honestamente, en este momento, no soy capaz de sobrellevar. Me dan ganas de meterle un golpe en la nariz a más de una persona, sacar mi recuerdo del inconsciente de otras y borrar cualquier rastro de mis crímenes.

La mujer fuerte que conoces está en estado de hibernación. No trates de localizarla.




lunes, 30 de abril de 2012

Sinapsis

¿Qué más me queda? 


Si no veo la luz en los momentos que humanamente parecen oscuros, me lleva el diablo.


Hoy miré el universo en tus ojos y me despedí de ti en este plano mortal. Hoy abrí otra puerta, hoy te invité a reencontrarnos en otra dimensión, te hablé de la luz, me dijiste que entendías, que siempre estarás aquí, llenando el espacio, rodeándome con tu energía.

Besé tu frente, te dije que no deberías sentir miedo y tú, sonriendo con esos ojos tan azules, en tu ahora media lengua, dijiste: "no, no tengo miedo", ambas sabemos a dónde vas, ambas sabemos que todo está alineándose de nuevo, estás empezando una nueva historia en el libro de la eternidad.

Traigo el infinito en la espalda, te traigo en el alma, en los genes, en la garganta, en los lagrimales.

Tengo la planta, sólo estoy esperando que llegues a llenarla de luz, y he decidido apagar la vela. para verte mejor.

viernes, 9 de marzo de 2012

Puerta

Es hora de abrir la puerta hacia otra dimensión, es hallar la luz al final del túnel, es apreciar la belleza en todo lo que me rodea.

Todo tiene un sitio, y si existe es porque así debe ser. No hay casualidades, no hay tiempo ni hay espacio. Todo es un mecanismo perfecto y soy una con todo lo que está aquí. Soy una con el viento y soy eterna, no tengo cuerpo, no tengo conocimientos, no tengo nada, porque mi existencia es infinita.

Abro los ojos y camino hacia una puerta que estaba cerrada pero ahora deja pasar un leve haz de luz. Respiro, fundiéndome con el universo, atravesando las barreras del tiempo y el espacio. Camino lento y a la vez rápido, veo pasar millones de imágenes fragmentadas frente a mis ojos.

Siento la energía.

Todos tenemos un sitio, todos tenemos una razón, todos estamos aquí para dejar un aprendizaje a los demás. No se necesita tener una gran cantidad de conocimientos para ser sabio, porque la sabiduría no se aprende en la escuela ni en los libros. Hay algo más allá de esta realidad.

Camino despacio, inhalo y exhalo, me encuentro en el momento y lugar indicado.

Los seres humanos somos infinitos, porque somos un reflejo del universo. Todos somos uno. Somos partes de un rollo fotográfico: separados pero unidos a la vez, y sólo sabemos eso cuando ponemos el negativo a contraluz.

Desaparezco.

lunes, 13 de febrero de 2012

13 de febrero de 1945


¿Me amas? Dilo con diamantes. Tíldame de interesada, habla de mí con tus amigos, llora si quieres. Háblales acerca de lo maldita que he sido contigo, de lo manipuladora, diles que me iré al infierno por ladrona, diles que vas a dejarme, habla, bombón.

Rasga mi reputación, insulta mi honor, hazme pedazos.

Habla, querido, que te hace falta. ¿Crees que no me doy cuenta del conflicto que este amorío oculto te causa? Sé que vives con el corazón en la garganta por miedo a ser descubierto y ¿sabes algo? me causa mucha gracia saludar a tu esposa cuando nos topamos en alguna reunión. Es guapa, tal vez más que yo, pero su carencia de maldad es abrumadora.

Tu estulticia me impresiona, muñeco. ¿Piensas que ella no se ha dado cuenta? ¿Crees que no me he encargado de eso? Me he encargado de rociar perfume en tu ropa, de dejarte marcas en la piel, de manchar tu ropa. ¿Recuerdas el dinero que me pediste que guardara?

Dime como quieras, no me interesa.

Sé que no te irás, sé que leerás esta carta mientras fumas el cigarrillo de la decepción, para después salir de la oficina con el ánimo de un desahuciado, con el alma pegada a la suela de tu zapato cual goma de mascar. Sé que llegarás a casa, hecho una furia, echándole la culpa a tu jefe, o a tu asistente, diciendo que perdiste una exorbitante cantidad de dinero ganada con el sudor de tu frente -lo cual es mentira-, canalizando tu ira hacia tu esposa, rumiando estas palabras hasta perder la conciencia.

...Y todo en silencio. En el anonimato, sin poder decir que fue tu amante la que te quitó ese dinero para poder pagar la renta de la sede de sus ménage à trois con la muerte. Feliz San Valentín, bastardo.

Tienes que admitirlo, soy buena analizando gente. Debes aceptar que lo que más te frustra en este momento no es haber perdido el dinero, sino darte cuenta de que por más que luches contra tu pulsión de muerte no podrás deshacerte de mí. Sé que te gustarán las cosas que me compré, sé que disfrutarás el perfume francés, las joyas, el négligé, las medias, nuestras sábanas de seda, mis drogas exóticas.

No te enfades, querido, bien sabías en qué te metías. Mañana te espero a las 9 en nuestro lugar.

-Magdala.

viernes, 27 de enero de 2012

Astillas


"A falling star fell from your heart and landed in my eyes. I screamed aloud, as it tore through them, and now it's left me blind. The stars, the moon, they have all been blown out, you left me in the dark. No dawn, no day, I'm always in this twilight, in the shadow of your heart." -Florence and the machine (Cosmic Love).
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De nada sirve guardar todo en una caja. De nada sirve esconder de mi vista tus cartas, tus fotos, tus rosas, nuestros boletos al cine, mis planes contigo, nuestros besos, nuestras salidas, nuestras noches. Me encuentro huyendo de tu sombra, fumando tu amor, bebiendo mis lágrimas.

El hada cayó y se rompió en pedazos, el cristal quedó regado en el piso y yo me deshice junto con la pequeña escultura que me compraste aquél día en la universidad. Recogí los pedazos y corté mis manos con las finas astillas que quedaron, vi la sangre y me di cuenta de que sigo viva del cuerpo, pero estoy en estado de coma en el alma.

Al decir que ya no estás conmigo trato de convencerme de que la vida sigue y el sol sale después de la tormenta, pero tengo también que huir de los que creen que por terminar una relación (hermosa por cierto) estoy disponible. Mi hígado se vuelve un nudo con cada invitación absurda, con cada "no llores, bonita", con cada comentario interesado.

Trato de pegar la pequeña escultura y no funciona, tengo que concentrarme más. Trato de convencerme que igual que el cristal, mi alma puede pegarse si me esmero en hacerlo. Tengo que acostumbrarme a una vida sin tu voz, se supone que al tener una herida debes limpiarla para evitar que se infecte -tú sabes de eso mejor que yo-, y si se empieza a infectar debes tomar un antibiótico para evitar que mueras de septicemia. Estoy tratando de limpiar mis heridas con mucho cuidado, pero sigo sangrando y este proceso de cicatrización presiento que será lento (el número de plaquetas en mi organismo es bajo en estos momentos). Tú ya estás en movimiento y al parecer has decidido no meterte en una crisálida de alambre como yo estoy haciendo, pero en mi caso creo que es mejor encerrarme unos días para que mis alas nazcan bien.

El cristal sigue regado en el piso y una astilla llegó a mis pies.

Tu recuerdo está haciendo a mi alma lo mismo que la astilla a mi pie.

Te extraño.


domingo, 22 de enero de 2012

Odile


No es que ande con la mala vibra al tope, ni es que esté deprimida. Es sólo que traigo a Odile sobre los hombros, perforándome con sus zapatillas, respirándome encima, repitiéndome que Siegfried nunca estará conmigo. Me maltrata, continúa diciendo que si dejo de ensayar un sólo día no lograré alcanzar la perfección, que si me acerco un milímetro más a ese pedazo de pan mi carrera terminará de forma definitiva.


Odile y yo hemos tenido una relación apasionada durante varios años. No es lo mismo que con Magdala, ni lo mismo que la relación imposible con Marion. La relación con Odile es perfecta porque nos jodemos mutuamente y generalmente la peor pelea termina en un pas de deux ejecutado en mi cuarto.

Nos gusta colgarnos de la lámpara, nos gusta probar sustancias, bailar con el viento... nos gusta gritar.

Últimamente Odile ha estado insoportable conmigo y por eso estoy el día de hoy escribiendo esto, justo antes de que llegue el psicoanalista. Estoy en el diván y sigo pensando cómo explicarle este texto. ¿Qué dices cuando tienes a Odile encima de los hombros? ¿Mientes y dices que estás tensa? ¿Dices que las plumas negras son de tu abrigo? ¿Disimulas la voz de Odile y dices que sufres de laringitis?

Ha llegado el psicoanalista. Tiene expresión de pasmo. He comenzado a explicarle todo...

Han pasado quince minutos, el psicoanalista sigue mudo.

¿En verdad fue tan raro decirle que tengo un cisne en los hombros? ¿Es tan increíble la historia? ¿Me oigo paranoica diciendo que Odile nos escucha y podría golpearme? Necesitaba ayuda y tomé la decisión de ver a un experto. Odile ha estado demasiado destructiva, creí que el psicoanalista podía darnos algún tipo de terapia de pareja, pero no.

He decidido tomar al cisne por las alas. No dejaré que siga maltratándome.

Salimos del consultorio y vamos por un helado. Santa paz, lo único que ocurría era que teníamos hambre.

He dicho: La gente está loca porque no comprende la existencia de un cisne que habla.