Vos decís que escribo con una honestidad cortazariana, y me decís que te gustaría ser Bob Dylan, a lo cual respondo diciendo que quisiera ser un poco como Patti Smith. ¿Sabés cuál creo que es nuestro problema? Estamos perdidos en el tiempo.
A mí me hubiese gustado vivir en otra época, en los tiempos lejanos de amar a las personas y usar las cosas, no al revés como ahora. En un reino muy muy lejano, donde yo fuese la reina que gobierna con amor y honestidad, haciendo algo de provecho con el poder que me fue otorgado por derecho divino. En mi reino, las sirenas tendrían atención psicológica para su histeria, y los sátiros se encargarían del negocio de la carne como terapia ocupacional.
A veces me siento demasiado perdida, y la maldición que fue vertida sobre mí al momento de nacer sigue impidiendo mi adaptación al mundo. No puedo decir mentiras, hay algo dentro de mi cabeza que me obliga a decir la verdad eventualmente, y supongo es la razón por la cual llevaba meses enteros sin escribir, meses enteros sin volar, meses enteros sin hablarle a nadie.
Encontré a la oruga del narguileh.





