viernes, 9 de marzo de 2012

Puerta

Es hora de abrir la puerta hacia otra dimensión, es hallar la luz al final del túnel, es apreciar la belleza en todo lo que me rodea.

Todo tiene un sitio, y si existe es porque así debe ser. No hay casualidades, no hay tiempo ni hay espacio. Todo es un mecanismo perfecto y soy una con todo lo que está aquí. Soy una con el viento y soy eterna, no tengo cuerpo, no tengo conocimientos, no tengo nada, porque mi existencia es infinita.

Abro los ojos y camino hacia una puerta que estaba cerrada pero ahora deja pasar un leve haz de luz. Respiro, fundiéndome con el universo, atravesando las barreras del tiempo y el espacio. Camino lento y a la vez rápido, veo pasar millones de imágenes fragmentadas frente a mis ojos.

Siento la energía.

Todos tenemos un sitio, todos tenemos una razón, todos estamos aquí para dejar un aprendizaje a los demás. No se necesita tener una gran cantidad de conocimientos para ser sabio, porque la sabiduría no se aprende en la escuela ni en los libros. Hay algo más allá de esta realidad.

Camino despacio, inhalo y exhalo, me encuentro en el momento y lugar indicado.

Los seres humanos somos infinitos, porque somos un reflejo del universo. Todos somos uno. Somos partes de un rollo fotográfico: separados pero unidos a la vez, y sólo sabemos eso cuando ponemos el negativo a contraluz.

Desaparezco.

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