
¿Me amas? Dilo con diamantes. Tíldame de interesada, habla de mí con tus amigos, llora si quieres. Háblales acerca de lo maldita que he sido contigo, de lo manipuladora, diles que me iré al infierno por ladrona, diles que vas a dejarme, habla, bombón.
Rasga mi reputación, insulta mi honor, hazme pedazos.
Habla, querido, que te hace falta. ¿Crees que no me doy cuenta del conflicto que este amorío oculto te causa? Sé que vives con el corazón en la garganta por miedo a ser descubierto y ¿sabes algo? me causa mucha gracia saludar a tu esposa cuando nos topamos en alguna reunión. Es guapa, tal vez más que yo, pero su carencia de maldad es abrumadora.
Tu estulticia me impresiona, muñeco. ¿Piensas que ella no se ha dado cuenta? ¿Crees que no me he encargado de eso? Me he encargado de rociar perfume en tu ropa, de dejarte marcas en la piel, de manchar tu ropa. ¿Recuerdas el dinero que me pediste que guardara?
Dime como quieras, no me interesa.
Sé que no te irás, sé que leerás esta carta mientras fumas el cigarrillo de la decepción, para después salir de la oficina con el ánimo de un desahuciado, con el alma pegada a la suela de tu zapato cual goma de mascar. Sé que llegarás a casa, hecho una furia, echándole la culpa a tu jefe, o a tu asistente, diciendo que perdiste una exorbitante cantidad de dinero ganada con el sudor de tu frente -lo cual es mentira-, canalizando tu ira hacia tu esposa, rumiando estas palabras hasta perder la conciencia.
...Y todo en silencio. En el anonimato, sin poder decir que fue tu amante la que te quitó ese dinero para poder pagar la renta de la sede de sus ménage à trois con la muerte. Feliz San Valentín, bastardo.
Tienes que admitirlo, soy buena analizando gente. Debes aceptar que lo que más te frustra en este momento no es haber perdido el dinero, sino darte cuenta de que por más que luches contra tu pulsión de muerte no podrás deshacerte de mí. Sé que te gustarán las cosas que me compré, sé que disfrutarás el perfume francés, las joyas, el négligé, las medias, nuestras sábanas de seda, mis drogas exóticas.
No te enfades, querido, bien sabías en qué te metías. Mañana te espero a las 9 en nuestro lugar.
-Magdala.
No hay comentarios:
Publicar un comentario