
"A falling star fell from your heart and landed in my eyes. I screamed aloud, as it tore through them, and now it's left me blind. The stars, the moon, they have all been blown out, you left me in the dark. No dawn, no day, I'm always in this twilight, in the shadow of your heart." -Florence and the machine (Cosmic Love).
-De nada sirve guardar todo en una caja. De nada sirve esconder de mi vista tus cartas, tus fotos, tus rosas, nuestros boletos al cine, mis planes contigo, nuestros besos, nuestras salidas, nuestras noches. Me encuentro huyendo de tu sombra, fumando tu amor, bebiendo mis lágrimas.
El hada cayó y se rompió en pedazos, el cristal quedó regado en el piso y yo me deshice junto con la pequeña escultura que me compraste aquél día en la universidad. Recogí los pedazos y corté mis manos con las finas astillas que quedaron, vi la sangre y me di cuenta de que sigo viva del cuerpo, pero estoy en estado de coma en el alma.
Al decir que ya no estás conmigo trato de convencerme de que la vida sigue y el sol sale después de la tormenta, pero tengo también que huir de los que creen que por terminar una relación (hermosa por cierto) estoy disponible. Mi hígado se vuelve un nudo con cada invitación absurda, con cada "no llores, bonita", con cada comentario interesado.
Trato de pegar la pequeña escultura y no funciona, tengo que concentrarme más. Trato de convencerme que igual que el cristal, mi alma puede pegarse si me esmero en hacerlo. Tengo que acostumbrarme a una vida sin tu voz, se supone que al tener una herida debes limpiarla para evitar que se infecte -tú sabes de eso mejor que yo-, y si se empieza a infectar debes tomar un antibiótico para evitar que mueras de septicemia. Estoy tratando de limpiar mis heridas con mucho cuidado, pero sigo sangrando y este proceso de cicatrización presiento que será lento (el número de plaquetas en mi organismo es bajo en estos momentos). Tú ya estás en movimiento y al parecer has decidido no meterte en una crisálida de alambre como yo estoy haciendo, pero en mi caso creo que es mejor encerrarme unos días para que mis alas nazcan bien.
El cristal sigue regado en el piso y una astilla llegó a mis pies.
Tu recuerdo está haciendo a mi alma lo mismo que la astilla a mi pie.
Te extraño.
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