domingo, 22 de noviembre de 2009

Los malos amores me hacen respirar.

En mi depresión hallé un diálogo interesante... que duró tres segundos y fue más o menos así:

-Y dime... ¿qué es de tu vida? -él dijo, esperando una buena respuesta, pero sólo dejándome medio atolondrada.
-Pues... no mucho. Malos amores, cervezas tibias y noches sin nicotina. ¿De la tuya?
-Pues, no mucho. Buenos amores, cervezas frías y noches sin nicotina.

Ah, la bella inocencia de los amores al amanecer. Los amores recién hallados, los amores inexplicables, las noches en vela, las cartas rosas y las declaraciones de amor eterno a tierna edad. Así es la vida.

Y de pronto, despiertas, estás sin pantalones, medio drogada por la noche anterior. ¿Qué pasó con mi inocencia? ¿Dónde demonios la dejé?

Tal vez me la robaron cuando me robaron la ilusión, cuando me arrancaron la idea de amor del corazón. Y dejaron a la Magdalena, "así nomás", medio desnuda, con cara de pasmo, con las venas medio cortadas y una lágrima en la mejilla.

"Bienvenido, 2007"

Y así te pierdes... entre besos secos, abrazos hipócritas, fiestas de excesos, amores imposibles, amantes esporádicos y cortadas en los muslos.

Y de pronto llega la revelación del momento: Ya tienes 19 años y no tienes tiempo ni para pensar en el maldito amor.

Así te conviertes en Magdalena. Y te vas llorando en la calle, llorando en la lluvia, llorando en una esquina, medio desnuda, buscando tu inocencia.

Y él sigue sentado por ahí, en algún lugar cerca de tu casa, tal vez tomando whiskey y pensando en cómo mandarte al carajo. Y tú, Magdalenita de los burgueses hambrientos de vírgenes, esperas... sólo esperas a que el maldito Arroyo pase por tu casa (cate de tu corazón), esperas, las manecillas se mueven, tu noche sin nicotina apesta peor que la noche anterior, tus ojos hinchados buscan paz en una llamada... pero no llama.

Y tú te largas al noveno infierno, mientras piensas que podrías matar por un cigarro.

...Y peor aún, podrías matar por amor.

A pesar de nunca encontrarlo, por más besos que des, por más mordidas y por más cenizas que viertas sobre tu vientre.

El amor no existe, Magdalena. O existe, pero lejos de tu muladar.

2 comentarios:

  1. Qué difícil resulto nuestra condición humana petit...
    No es buena la convinación de esto con 9 crimes de Rice, me dieron ganas de suicidarme, para mis pulgas estoisistas y sentimentalista, ja que va si soy toda una Werther jojojo....

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  2. Y como diría la oruga: ¿Quién eres tú?

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