Ahora lo diré "bien clarito", con mi sonrisa cínica, mordiéndome los labios y levantando una ceja. El castillo de arena fue destruido, reconstruido, deshecho... volví a hacerlo con escombros, con cenizas y después, en un arrebato decimonónico, lo destrocé de una maldita vez.Las ruinas siguen en mi cajón y pretendo enterrarlas algún día, cuando me sienta segura. Te amé sin razón aparente pero en realidad lo que duele es el ego (¿o realmente te quise?), y anoche lo comprobé en una sola frase de una persona con demasiado alcohol en la sangre: "Wey, ese maldito no me hizo caso, pero tendré mi venganza."
Yo no quiero venganzas ni nada... no tengo tiempo.
Y ya no tengo neuronas para seguir escribiendo cosas sin sentido...
Bendigo los antidepresivos y una sesión de terapia.
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