domingo, 14 de febrero de 2010

Magdalenita amargada




La Magdalenita hace berrinche.

"Sus hormonas me marean."

Sin embargo, Magdalena (moi) no se da cuenta de lo absurdo de sus palabras.

Las palabras salieron sobrando y una imagen dijo más que mil palabras, un beso pudo sacudirme más que un terremoto, una mirada fija transmitió lo que mis cuerdas vocales no pudieron y una caricia hizo que mi silencio llenara el cuarto, el automóvil, el escenario... cualquier lugar en el cual coloqué mis pequeños pies.

Y pensé en esa palabra absurda: amor. Love, amour, amor... all you need is love, crazy little thing called love. Recordé la frase choteada: "El amor hace que el mundo siga girando" y sonreí por un momento, aunque mi amargo corazón dio un giro de 180° al ver pasar esos globeros benditos y malditos.

Mi corazón dio la vuelta y me dio un patatús demasiado extraño, mi boca se quedó bien cerrada y los ojos sacaron rayos láser, quemando los condenados globos. Estoy sola... sola, sola, SOLA. El primer día de la melcoha sola. Y bueno, ¿qué le voy a hacer yo? No tengo tiempo para novios, no tengo tiempo para salir, no tengo tiempo para pensar, no tengo tiempo para nada.

El amor no es exclusivo de las parejas. El amor existe siempre, y no me refiero al amor mal interpretado de este día de consumo excesivo, obsceno, brutal, salvaje y bien pensado; sino al amor que siempre estuvo parado en la esquina, amarrándose las agujetas, bebiendo whiskey, dando vueltas, riéndose de todos nosotros. El amor existe desde antes del momento de nuestra creación, desde el inconsciente de nuestras madres, el deseo de nuestros padres (sí, porque todos tenemos padres, queramos o no aceptarlo), desde el momento en el cual nuestros padres nacieron, el momento en el cual todo comenzó a moverse.

Y no, esto no es un texto tipo Bolita Ayala, ni tipo Yuri. No.

Nada existe, todo existe, y al decir que existe, es porque lo hemos vivido. Por ende, hoy llego a la conclusión de que el amor existe, cambia vidas y puede dejarte con rasgos paranoide - esquizoide -androide.

El amor existe entre las personas aunque vivan lejos, en continentes distintos, con horarios separados y noches - mañanas mágicas. He amado, ese es el pecado, la falta más grave que he cometido. Me acuso de ser decimonónica, romántica, apasionada. He pecado, oh, padre, y no espero penitencia, espero experiencia después de mis tropiezos de mujer joven e ingenua.

He confundido el amor con la lujuria, creyendo que me aman cuando en realidad sólo quieren perderse en mi piel, sin embargo, después de haberme dado cuenta de que no todo es lo que parece, he construido mi muralla.

He pecado, construí una muralla que no me permite enamorarme. Esa es la causa de mis penas, la maldita muralla china, la enredadera con espinas, los guardias en la entrada de la alcoba de mi alma y mis ojos freudianos. He pecado y estoy en penitencia: No como ni duermo, fumo, me pierdo entre las notas de una partitura, suelo ser efímera, me voy, llego, huyo, me pierdo, lloro, sonrío.

No disfruto los días de San Valentín porque me he declarado inútil en el juego del amor. He perdido la fe y a ratos pienso que pasaré el resto de mis días sentada en una mecedora, acariciando un gato. Soltera, solterona, quedada...

Pero de pronto aparece la luz, prendo un cigarro, inhalo, exhalo y sigo viviendo.

lunes, 8 de febrero de 2010







"I've found a world where love and dreams darkness all collide. Maybe this time we can leave our broken world behind." -Evanescence (Together again)

De pronto pareciera que el mundo se frena sólo para mostrarnos lo insignificantes que somos, lo frágil y pequeño de nuestra existencia.

Mucha gente ni siquiera se detiene a pensarlo. Muchos de nosotros nos dejamos llevar por los medios, por las mentiras, por el "no nos pasó a nosotros", y seguimos viviendo de manera superficial, preocupándonos por la gente en las revistas de sociedad, las farsas de los talk shows y los amores de plástico.

¿Cuántas veces hemos negado la ayuda a alguien que pide una moneda en la calle? ¿Cuántas veces hemos escuchado bromas racistas? Las cosas deben cambiar, debemos darnos cuenta de que no somos los únicos que importan, y que a pesar de creernos invencibles algún día moriremos.

Morirá el pobre, morirá el rico, el enfermo, el sano, el joven, el viejo...
A la muerte no le interesa el coche último modelo, ni la raza, ni las creencias.
Todos venimos destinados a morir, estamos aquí de paso y nada que hagamos puede detenerlo. Día a día vivimos un terremoto, y no hablo de movimientos naturales en la tierra, sino terremotos de palabras, de agresiones y mentiras. Todos mentimos en algún momento, todos hemos hecho daño y eso destruye más que la "furia de la naturaleza", como muchos dirían.

No existe la furia de la naturaleza, existe el miedo del hombre hacia ésta, que es distinto. Desde el principio de todo, la raza humana ha intentado explicar los fenómenos, atribuyéndolos a entes superiores, a maldiciones o cualquier cosa, sin embargo, en la actualidad se da una explicación tan científica que se olvida la parte humana de todo. Se olvida el dolor y se convierte en objeto, se cosifica, se desgarra y se vende en piezas alrededor del mundo.

De pronto, todos los ojos se voltean hacia el lugar donde ocurrió la desgracia y esa indiferencia que antes se tenía hacia la gente que vive en pobreza se convierte en preocupación extrema, en amor desmesurado. Y van los famosos, y vamos todos a ayudar, dejándonos llevar por los que tienen el poder.

No sólo se debería ayudar cuando ocurre una tragedia, no sólo se deberían dar rosas en san Valentín.
Todos los días se debería tratar de mejorar el lugar donde vivimos, considerar a cada persona como alguien importante por el simple hecho de existir.

Suena simple, suena rosa, pero si todos nos esforzáramos un poco cada día, sería otra historia.

domingo, 24 de enero de 2010

Acerca de las comparaciones



"My silent undoing... protruding hips and skull and spine, ribcage cuts a clear outline" -Queen Adreena


Encontré esas fotos tan bellas de modelos que la mayoría de la gente llama "cadavéricas". No encuentro nada de malo en ellas, o casi nada. Lo malo es que mis muslos son grandes, mi cara redonda y mis brazos no parecen fideo.


"Al diablo las comparaciones. Al diablo los complejos, al diablo las lágrimas."


Y lo dije, sin estar convencida del todo. Tengo miedo de caer de nuevo con ese sonido espantoso de huesos cortando la piel, rasgándola, abriéndola.


Miedo y comparaciones, depresiones y atracones, cintas métricas y ropa talla xs, comida y pantalones talla grande.


Al diablo esto. Magdalenita: No entrarás en ese cajón otra vez. Guarda tu rabia, guarda tu dolor y deja que muera de hambre, calladita te ves más bonita.

martes, 19 de enero de 2010



Las mujeres somos "tres compliqué"

Nos matamos, nos arrancamos la cabeza las unas a las otras y después sonreímos como si fuésemos cómplices.

YO soy "tres compliqué" y no es secreto, pero hoy estuve peor de complicada: Tuve clase con la mujer que salió con mi ex novio (cuando aún estábamos juntos), le sonreí y seguí con lo mío, para después hacer una rabieta.

A veces me dan ganas de mandar a todos (y todas) al demonio, al "super diablo", al carajo... voltearme como gato y caminar con elegancia, dejándolos boquiabiertos. Lo he hecho, pero muchas veces me cansa hacer tales escenas.

Como diría Carlos Luna: "Es tarde, ya me voy"

Hay mucho que leer, mucho por soñar y empiezo a tener un cambio de humor abrupto. Soy bipolar, tripolar, tetrapolar, polipolar. Soy una esponja, soy una pluma, soy un diamante. Quemo salud, quemo mis pulmones, quemo mi mal humor.

Equilibrio, paz, volver.

Dormir, dormir, dormir.

La Magdalena da media vuelta en tres tiempos y manda todo al diablo.

lunes, 18 de enero de 2010

Everlasting memories

"Surrounded by shadows, they spit in my face..." -Porcelain Fears (Everlasting memories).

Y el tiempo pasa... vamos arrugándonos, pudriéndonos. Recordamos los primeros pasos y los primeros besos, la pérdida de la inocencia infantil, la tragedia de la lunchera rota, la locura de la banda de pubertos.
Y la Magdalena se encuentra, de pronto, rodeada de fantasmas. Me encuentro sentada con las piernas cruzadas pensando en fantasmas y sólo eso. Me enredo entre esos cables que daban tanta lata, entre cajas de pizza, latas de té Arizona, botellas de crunch y demás chatarras. Son sólo eso: chatarras, pero, oh, cómo se extrañan. Los dibujos de niños enfermos, las sudaderas enormes y los golpes en los brazos... como de hermanos que se aman sin límite y sólo pueden expresarlo con una palmada brusca en la espalda.

"Breaking me down, cutting me down; these shadows take possession of my life..."
Y esa canción sigue sonando en mi cabeza. Aprendí el valor del silencio: "calladita te ves más bonita, porque nuestra sociedad no soporta almas tan sensibles." Pero no me callé nunca, y por eso sigo bien plantada. La vida no es nada más que una revoltura de retazos de tela de diferentes colores que no tienen sentido alguno y cuyo significado es incomprensible hasta que nos damos cuenta de que nos fuimos de este mundo.

...Y flotamos, viendo los retazos e hilando al fin la obra maestra. Se aprecian los detalles, los tonos, los relieves, los infartos, los suspiros.

Todos recordamos, y envejecemos cada día un poco más, pero ¿qué más nos queda?

viernes, 8 de enero de 2010

Los días de enero huelen a encerrado.


El frío consume las flores, las quema, las mata.

Cierra puertas y ventanas, dejando el aroma natural de una casa: personas, comida, mascotas, velas y tabaco.


Huele a encerrado, debo abrir las ventanas, pero el frío me quemará si lo hago. Tengo la opción de ponerme una chamarra, pero no lo haré, no lo haré, por el simple hecho de que las chamarras me quitan libertad de movimiento.


Mi alma prefiere el frío, el vacío y el silencio.


Abro la ventana y entra ese viento que corta la piel, que congela mis manos y entumece mis ideas. Hace días que no puedo escribir nada, y en esa nada me encuentro vacía, hueca de ideas. Deberían inventar una pócima mágica que devuelva la inspiración, que me devuelva lo que soy, que me haga sentir bien.


Debo salir a tomar un poco de aire, aunque me destroce los pulmones y haga que mis labios se pongan medio morados.


Estoy seca de ideas.


Congelada... en estado de catatonia.

sábado, 2 de enero de 2010

Feliz año nuevo, Magdalenita.



Y así pasó otro año, trayendo mil cosas nuevas, recordando otro montón de cosas viejas.


Me enamoré, lloré, reí hasta que las mejillas explotaron, me cansé, mandé todo al demonio, me recuperé y lo mejor de todo: viví.


Alguna vez me enamoré, como se enamoran todos, y esto del amor es como escribir una carta que no será respondida nunca; es tener esa duda que mata lentamente y se pasa como tragos amargos de alcohol por la garganta.


Nada existe y nada se entiende. No tiene sentido explicar las cosas, porque pierden el sabor.


El amor no se debe entender. En realidad nada debe entenderse del todo, porque pierde sentido. Los fragmentos de tu alma y del alma de todos los seres sobre la faz de la tierra son incomprensibles e incluso absurdos, pero en eso radica la belleza, eso nos mantiene respirando.


...Y así me encuentro por enésima vez, escribiendo cosas en la madrugada que no tienen sentido.