
"I've found a world where love and dreams darkness all collide. Maybe this time we can leave our broken world behind." -Evanescence (Together again)
De pronto pareciera que el mundo se frena sólo para mostrarnos lo insignificantes que somos, lo frágil y pequeño de nuestra existencia.
Mucha gente ni siquiera se detiene a pensarlo. Muchos de nosotros nos dejamos llevar por los medios, por las mentiras, por el "no nos pasó a nosotros", y seguimos viviendo de manera superficial, preocupándonos por la gente en las revistas de sociedad, las farsas de los talk shows y los amores de plástico.
¿Cuántas veces hemos negado la ayuda a alguien que pide una moneda en la calle? ¿Cuántas veces hemos escuchado bromas racistas? Las cosas deben cambiar, debemos darnos cuenta de que no somos los únicos que importan, y que a pesar de creernos invencibles algún día moriremos.
Morirá el pobre, morirá el rico, el enfermo, el sano, el joven, el viejo...
A la muerte no le interesa el coche último modelo, ni la raza, ni las creencias.
Todos venimos destinados a morir, estamos aquí de paso y nada que hagamos puede detenerlo. Día a día vivimos un terremoto, y no hablo de movimientos naturales en la tierra, sino terremotos de palabras, de agresiones y mentiras. Todos mentimos en algún momento, todos hemos hecho daño y eso destruye más que la "furia de la naturaleza", como muchos dirían.
No existe la furia de la naturaleza, existe el miedo del hombre hacia ésta, que es distinto. Desde el principio de todo, la raza humana ha intentado explicar los fenómenos, atribuyéndolos a entes superiores, a maldiciones o cualquier cosa, sin embargo, en la actualidad se da una explicación tan científica que se olvida la parte humana de todo. Se olvida el dolor y se convierte en objeto, se cosifica, se desgarra y se vende en piezas alrededor del mundo.
De pronto, todos los ojos se voltean hacia el lugar donde ocurrió la desgracia y esa indiferencia que antes se tenía hacia la gente que vive en pobreza se convierte en preocupación extrema, en amor desmesurado. Y van los famosos, y vamos todos a ayudar, dejándonos llevar por los que tienen el poder.
No sólo se debería ayudar cuando ocurre una tragedia, no sólo se deberían dar rosas en san Valentín.
Todos los días se debería tratar de mejorar el lugar donde vivimos, considerar a cada persona como alguien importante por el simple hecho de existir.
Suena simple, suena rosa, pero si todos nos esforzáramos un poco cada día, sería otra historia.
sis, tu bien sabes que soy atea y no gracias a Dios, pero la canción "solo le pido a Dios"(si, esa que han prostituido de manera infame en la academia) de León Gieco lo resume elocuentemente, y es verdad, nos importa mas un dolor de muelas propio que la muerte de niños Somalís
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