"Surrounded by shadows, they spit in my face..." -Porcelain Fears (Everlasting memories).
Y el tiempo pasa... vamos arrugándonos, pudriéndonos. Recordamos los primeros pasos y los primeros besos, la pérdida de la inocencia infantil, la tragedia de la lunchera rota, la locura de la banda de pubertos.
Y la Magdalena se encuentra, de pronto, rodeada de fantasmas. Me encuentro sentada con las piernas cruzadas pensando en fantasmas y sólo eso. Me enredo entre esos cables que daban tanta lata, entre cajas de pizza, latas de té Arizona, botellas de crunch y demás chatarras. Son sólo eso: chatarras, pero, oh, cómo se extrañan. Los dibujos de niños enfermos, las sudaderas enormes y los golpes en los brazos... como de hermanos que se aman sin límite y sólo pueden expresarlo con una palmada brusca en la espalda.
"Breaking me down, cutting me down; these shadows take possession of my life..."
Y esa canción sigue sonando en mi cabeza. Aprendí el valor del silencio: "calladita te ves más bonita, porque nuestra sociedad no soporta almas tan sensibles." Pero no me callé nunca, y por eso sigo bien plantada. La vida no es nada más que una revoltura de retazos de tela de diferentes colores que no tienen sentido alguno y cuyo significado es incomprensible hasta que nos damos cuenta de que nos fuimos de este mundo.
...Y flotamos, viendo los retazos e hilando al fin la obra maestra. Se aprecian los detalles, los tonos, los relieves, los infartos, los suspiros.
Todos recordamos, y envejecemos cada día un poco más, pero ¿qué más nos queda?
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