lunes, 13 de febrero de 2012

13 de febrero de 1945


¿Me amas? Dilo con diamantes. Tíldame de interesada, habla de mí con tus amigos, llora si quieres. Háblales acerca de lo maldita que he sido contigo, de lo manipuladora, diles que me iré al infierno por ladrona, diles que vas a dejarme, habla, bombón.

Rasga mi reputación, insulta mi honor, hazme pedazos.

Habla, querido, que te hace falta. ¿Crees que no me doy cuenta del conflicto que este amorío oculto te causa? Sé que vives con el corazón en la garganta por miedo a ser descubierto y ¿sabes algo? me causa mucha gracia saludar a tu esposa cuando nos topamos en alguna reunión. Es guapa, tal vez más que yo, pero su carencia de maldad es abrumadora.

Tu estulticia me impresiona, muñeco. ¿Piensas que ella no se ha dado cuenta? ¿Crees que no me he encargado de eso? Me he encargado de rociar perfume en tu ropa, de dejarte marcas en la piel, de manchar tu ropa. ¿Recuerdas el dinero que me pediste que guardara?

Dime como quieras, no me interesa.

Sé que no te irás, sé que leerás esta carta mientras fumas el cigarrillo de la decepción, para después salir de la oficina con el ánimo de un desahuciado, con el alma pegada a la suela de tu zapato cual goma de mascar. Sé que llegarás a casa, hecho una furia, echándole la culpa a tu jefe, o a tu asistente, diciendo que perdiste una exorbitante cantidad de dinero ganada con el sudor de tu frente -lo cual es mentira-, canalizando tu ira hacia tu esposa, rumiando estas palabras hasta perder la conciencia.

...Y todo en silencio. En el anonimato, sin poder decir que fue tu amante la que te quitó ese dinero para poder pagar la renta de la sede de sus ménage à trois con la muerte. Feliz San Valentín, bastardo.

Tienes que admitirlo, soy buena analizando gente. Debes aceptar que lo que más te frustra en este momento no es haber perdido el dinero, sino darte cuenta de que por más que luches contra tu pulsión de muerte no podrás deshacerte de mí. Sé que te gustarán las cosas que me compré, sé que disfrutarás el perfume francés, las joyas, el négligé, las medias, nuestras sábanas de seda, mis drogas exóticas.

No te enfades, querido, bien sabías en qué te metías. Mañana te espero a las 9 en nuestro lugar.

-Magdala.

viernes, 27 de enero de 2012

Astillas


"A falling star fell from your heart and landed in my eyes. I screamed aloud, as it tore through them, and now it's left me blind. The stars, the moon, they have all been blown out, you left me in the dark. No dawn, no day, I'm always in this twilight, in the shadow of your heart." -Florence and the machine (Cosmic Love).
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De nada sirve guardar todo en una caja. De nada sirve esconder de mi vista tus cartas, tus fotos, tus rosas, nuestros boletos al cine, mis planes contigo, nuestros besos, nuestras salidas, nuestras noches. Me encuentro huyendo de tu sombra, fumando tu amor, bebiendo mis lágrimas.

El hada cayó y se rompió en pedazos, el cristal quedó regado en el piso y yo me deshice junto con la pequeña escultura que me compraste aquél día en la universidad. Recogí los pedazos y corté mis manos con las finas astillas que quedaron, vi la sangre y me di cuenta de que sigo viva del cuerpo, pero estoy en estado de coma en el alma.

Al decir que ya no estás conmigo trato de convencerme de que la vida sigue y el sol sale después de la tormenta, pero tengo también que huir de los que creen que por terminar una relación (hermosa por cierto) estoy disponible. Mi hígado se vuelve un nudo con cada invitación absurda, con cada "no llores, bonita", con cada comentario interesado.

Trato de pegar la pequeña escultura y no funciona, tengo que concentrarme más. Trato de convencerme que igual que el cristal, mi alma puede pegarse si me esmero en hacerlo. Tengo que acostumbrarme a una vida sin tu voz, se supone que al tener una herida debes limpiarla para evitar que se infecte -tú sabes de eso mejor que yo-, y si se empieza a infectar debes tomar un antibiótico para evitar que mueras de septicemia. Estoy tratando de limpiar mis heridas con mucho cuidado, pero sigo sangrando y este proceso de cicatrización presiento que será lento (el número de plaquetas en mi organismo es bajo en estos momentos). Tú ya estás en movimiento y al parecer has decidido no meterte en una crisálida de alambre como yo estoy haciendo, pero en mi caso creo que es mejor encerrarme unos días para que mis alas nazcan bien.

El cristal sigue regado en el piso y una astilla llegó a mis pies.

Tu recuerdo está haciendo a mi alma lo mismo que la astilla a mi pie.

Te extraño.


domingo, 22 de enero de 2012

Odile


No es que ande con la mala vibra al tope, ni es que esté deprimida. Es sólo que traigo a Odile sobre los hombros, perforándome con sus zapatillas, respirándome encima, repitiéndome que Siegfried nunca estará conmigo. Me maltrata, continúa diciendo que si dejo de ensayar un sólo día no lograré alcanzar la perfección, que si me acerco un milímetro más a ese pedazo de pan mi carrera terminará de forma definitiva.


Odile y yo hemos tenido una relación apasionada durante varios años. No es lo mismo que con Magdala, ni lo mismo que la relación imposible con Marion. La relación con Odile es perfecta porque nos jodemos mutuamente y generalmente la peor pelea termina en un pas de deux ejecutado en mi cuarto.

Nos gusta colgarnos de la lámpara, nos gusta probar sustancias, bailar con el viento... nos gusta gritar.

Últimamente Odile ha estado insoportable conmigo y por eso estoy el día de hoy escribiendo esto, justo antes de que llegue el psicoanalista. Estoy en el diván y sigo pensando cómo explicarle este texto. ¿Qué dices cuando tienes a Odile encima de los hombros? ¿Mientes y dices que estás tensa? ¿Dices que las plumas negras son de tu abrigo? ¿Disimulas la voz de Odile y dices que sufres de laringitis?

Ha llegado el psicoanalista. Tiene expresión de pasmo. He comenzado a explicarle todo...

Han pasado quince minutos, el psicoanalista sigue mudo.

¿En verdad fue tan raro decirle que tengo un cisne en los hombros? ¿Es tan increíble la historia? ¿Me oigo paranoica diciendo que Odile nos escucha y podría golpearme? Necesitaba ayuda y tomé la decisión de ver a un experto. Odile ha estado demasiado destructiva, creí que el psicoanalista podía darnos algún tipo de terapia de pareja, pero no.

He decidido tomar al cisne por las alas. No dejaré que siga maltratándome.

Salimos del consultorio y vamos por un helado. Santa paz, lo único que ocurría era que teníamos hambre.

He dicho: La gente está loca porque no comprende la existencia de un cisne que habla.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Ojeras malva

Cada noche te desvelas un poco más. ¿Estás volviendo a tus viejos hábitos?

Princesa... hoy sí te pasaste de la raya con esto.

domingo, 30 de octubre de 2011

Gloomy Sunday


Huele a sangre. Este maldito aroma no me permite descansar. Traté de hallar el origen del problema, intenté encontrar el sitio de donde provenía el olor a putrefacción, a muerto, y terminé por darme cuenta de que venía de mi cuerpo.

Tengo cierta tendencia a echarle la culpa de las cosas a factores externos, pero esta vez no pude hacerlo, puesto que la hediondez venía de adentro. Comencé a buscar el sitio donde estaba sangrando, o un lugar en mi cuerpo donde algo se estuviera pudriendo, y por un momento creí estar perdiendo mi equilibrio mental, ya que, buscaba y no encontraba la gotera. Pensé que tal vez estaba imaginando todo y estaba teniendo uno de mis momentos esquizoides, sin embargo, seguí como sabueso, olfateando y sintiendo mi cuerpo.

La búsqueda duró horas enteras, pero terminé hallando el origen del problema. Exploré hasta llegar a un hueco en mi pecho que no pude notar hasta hace unas horas (no tengo idea cuánto tiempo llevaba así). Metí la mano en el agujero y saqué un pedazo de lo que estaba adentro.

Hay cosas asquerosas dentro del cuerpo humano, y son peores cuando están en estado de putrefacción. Si te apuñalan y olvidas que tienes una herida comienza un proceso de necrosis en los órganos expuestos.

Ahora tenía en mi mano una bola sanguinolenta, parecida a un meningioma que vi en fotografías, similar a la carne molida que venden en las carnicerías corrientes. Era un pedazo de tamaño mediano que latía de manera acelerada. Saqué mis aurículas a pedazos, observé mis ventrículos e intenté reconstruir aquella bola que estaba en estado de putrefacción, pero sigo sin lograrlo. Sigo sangrando y este maldito aroma no se va.

...Al fin comprendí la metáfora del corazón roto.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Minerva


Besa mi cadera de arsénico. Termina de devorarme. Destrúyeme como si realmente quisieras hacerlo, como uno de esos paquetes de espionaje: "quémese después de leer". Esta muñeca se autodestruirá en aproximadamente 5 minutos.

You're the same... numb. When you sing it's over.
I get all numb.

...Y me hallo perdida entre tantos papeles, entre tantas malditas letras, en el borde de tus labios. Todo da vueltas y no sé dónde quedó mi cabeza. Una voz me dice que está rodando por el suelo. Otra voz me dice que mi útero arrancado está en el lavabo del baño... ese baño rosa que me ha visto desnuda tantas veces, debajo del chorro del agua, yéndome por la alcantarilla.

...El día debería tener más horas.

...El día debería durar tres horas, puta madre.

...El día no debería existir.

Y prendo otro cigarro, uno de mis enfisemas de bolsillo. Me lo fumo de manera casi automática. No sé qué hacer, no sé qué pensar, no sé qué decir.

...Perdóname, muñeca, el medicamento sólo iba a servirte por año y medio...

VALES MADRE

martes, 11 de octubre de 2011

Acerca del crecimiento de mi cadera.

Mi cuerpo está cambiando. Las curvas primitivas se dejan ver, y los pantalones ya no me sientan igual. Me pregunto si es por el ejercicio, si es por la comida o si es porque simplemente me estoy convirtiendo en una copia al carbón de mi madre.

...Esto no me gusta.

No me gusta estar ancha de la cadera, no me gusta parecer estatuilla de fertilidad. Me pregunto también si estoy teniendo "uno de esos momentos" que he experimentado las últimas dos semanas. ¿El espejo miente, la gente miente o soy yo la que miente?

Tal vez me desarrollé fuera del tiempo, eso del anacronismo se me da bastante bien. Tal vez estoy dejando atrás mi facha decimonónica y me estoy convirtiendo al fin en una mujer del siglo XXI. A veces creo que nada de lo que veo en el espejo es real.

...No sé ni cómo luzco.