martes, 11 de octubre de 2011

Acerca del crecimiento de mi cadera.

Mi cuerpo está cambiando. Las curvas primitivas se dejan ver, y los pantalones ya no me sientan igual. Me pregunto si es por el ejercicio, si es por la comida o si es porque simplemente me estoy convirtiendo en una copia al carbón de mi madre.

...Esto no me gusta.

No me gusta estar ancha de la cadera, no me gusta parecer estatuilla de fertilidad. Me pregunto también si estoy teniendo "uno de esos momentos" que he experimentado las últimas dos semanas. ¿El espejo miente, la gente miente o soy yo la que miente?

Tal vez me desarrollé fuera del tiempo, eso del anacronismo se me da bastante bien. Tal vez estoy dejando atrás mi facha decimonónica y me estoy convirtiendo al fin en una mujer del siglo XXI. A veces creo que nada de lo que veo en el espejo es real.

...No sé ni cómo luzco.



lunes, 10 de octubre de 2011

Shhhh...

En serio te ves muy bonita cocinando, Magdalena, deberías hacerlo más seguido. ¿Por qué no en lugar de pensar te dedicas a verte bella? Anda, no es tan difícil. Si estás deprimida sólo tienes que fingir una sonrisa, abrazar a tu marido y decir que te sientes perfectamente bien. No importa si estás medicada desde hace dos años, y tampoco importa que tengas un diablo dormido en tu alma.

Dedícate a las "labores de manos", como dirían en la Colonia: enfócate a coser, bordar y cocinar. Una dama tan bonita nunca debe estar al lado de libros existencialistas, de películas buenas o canciones de protesta (déjale el Blues a los esclavos, que tú eres una damita caucásica que no tiene mayores complicaciones). Guarda silencio en lugar de decir tus leperadas, cállate cuando estés en eventos sociales, deja de parecer una feminista lesbianísima que detesta el género masculino a ratos. Despíntate esas uñas, mujer, que ya pareces gata de arrabal. Llénate de hijos, alaba a tu marido, aplaude todo aquello que no te guste y verás que vives más feliz.




martes, 16 de agosto de 2011

Fénix

Alineación a la izquierdaLlámame fénix si quieres, porque, por más que me quemes, siempre hallo un lugar en la ceniza. Trata de destruirme, te reto (sabes en el fondo de tus ojos de humo que no podrás). Por más que intentes hacerme pedazos, no desistiré, porque he matado demasiados gigantes y uno más en la cuenta no me hará daño.

¿Recuerdas a Goliath?

Y sí, puedes decir que siempre serás parte de mí, que nunca podré curarme, que esta ansiedad estará a mi lado por años, que los medicamentos no van a funcionar... todas esas cosas que tanto te gusta gritarme mientras observo esta imagen distorsionada en el espejo.

Lo que no sabías, muñeca ingrata, es que puedo destruirte cuando quiera, y a pesar de que vas a estar amenazándome hasta el día en que muera, yo decidiré si me dejo seducir por ti o no. Ay, princesa, y tú que creías que lo nuestro era para siempre.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Nota rápida: Debes dormir más


Ay, reinita... sigues despierta.
Ya quítate ese liguero, que tu combinación de lencería sexy y playera extragrande de vieja fodonga se ve ligeramente ridícula.

...Y prendes el cigarro (yo no sé qué te ha dado por fumar a esta hora).
Pienso que deberías pasar al blog lo que escribiste anoche (sí, sí, aunque tú pienses que son puras ideas en el aire).

¿Sabes? Deberías bailar, pon a Gershwin y flota por un rato.
Recuerdo cuando te vi vestida de bailarina por primera vez. Hace ya 17 años.
El tiempo vuela, pero aún no dominas las puntas, entonces sigues siendo un pato.

No terminaste de convertirte en cisne.

Un mínimo de tres cigarros al día, por aquello del enfisema.
Deberías dejarlo ya.
Deberías cuidarte, tu vena artística debe quedarse un rato más (aunque tú pienses que eres pésima).
Deja el tabaco, Magdalena. Duerme.



viernes, 27 de mayo de 2011

Paper Bag

"I don't care if it hurts, i wanna have control. I want a perfect body, i want a perfect soul"
-Radiohead (creep)


Despiertas, es otro de esos días tediosos. Más bullying en la escuela, más miraditas de pistola y más etiquetas: Pinche anoréxica. Sonríes, sabes que en algún momento serás la más delgada, la más bonita, la más lista, la más deseada, la más envidiada y esa bola de perras cerrarán el hocico finalmente.

Maldices un poco a tu cabeza, todo te da vueltas, tienes frío.

Te diriges al cuarto de baño, te dejas ir en el agua, te vas por la coladera y llegas al más profundo de los abismos. Te sientes sola, te sientes la peor de las tramposas, la peor hija, la peor novia, la peor mujer del mundo.

No tienes idea de cuándo va a parar todo esto.

Sales de la alcantarilla, bañada en mierda, pero sonríes al espejo, ensayando la felicidad que proyectarás. Te vistes y a pesar de que los jeans talla cero se resbalan por tu cadera (o lo que queda de ella) pasas diez minutos frente al espejo, observando tus gordos brazos mientras piensas que tu vida sería mucho más fácil si pesaras 35 kilos (o mejor aún, 33). Lloras un poco mientras te insultas. Luego llega la maldita pregunta de todas las mañanas: "¿Qué quieres de desayunar?" Coñazo, no quieres nada. Contestas con un grito y causas un conflicto más. Dices que no te sientes bien, que tienes náuseas, que te duele el estómago, que te va a dar gripe... mil excusas que piensas que van a funcionar.

Mueres por un cigarro, es lo único que te quita el hambre (si es que la sientes en algún momento), te golpeas el estómago y pides a Dios (o quien sea, puesto que hace mucho dejaste de creer en él) que nadie se dé cuenta. Terminas por ponerte el brassiere que ya no llenas y luego te pones una blusa holgada. Tienes frío, mueres de frío. Te atascas de rubor para evitar que se note lo amarillento de tu piel, para camuflar un poco el vacío que tienes en el cuerpo y en el alma. Cepillas tu cabello con horror: sigue cayéndose.

Te vas al infierno, llegas a la primera clase y te reciben con cara de espanto. Estás de mal humor, quieres que se callen, quieres cerrarles el hocico a esa hueste de ballenas de Belcebú. Pasan las horas, entras a la clase de teatro, te pones a bailar y sientes la taquicardia típica.

-Carajo... no quiero desmayarme.

Te quedas sola a la hora del receso mientras observas la obesidad de todos aquellos que te rodean.

-Imbéciles.

Pasan días, meses, años. Llegas a una nueva etapa, pensando que todo irá mejor, aunque sabiendo en el fondo que NADA mejorará. Sigues en la misma rutina, sólo que sin cerdas que te apedreen a la menor provocación. arreglas tu horario en la universidad para no tener que llegar a casa a comer. Pesas 38 kilos con ropa, supones que ya llegaste a tu meta, sin embargo, sientes que tus mejillas se inflan cada vez más. Amenazan con internarte en una clínica.

-¡¿Y qué voy a hacer en una clínica?!

Te importa un reverendo carajo, que te internen si quieren (de todas maneras puedes engañar a todo el mundo si te lo propones). Sonríes de una manera casi hipnótica, fumas de manera sensual para distraer, hablas de lo mucho que amas comer hasta hartarte y omites la parte de los vómitos autoinducidos. Llegas a casa todos los días para atascarte de pastillas que queman grasa, decides aumentar la dosis aunque sea perjudicial para el cuerpo, te plantas en la caminadora, comienzas a correr y de pronto caes con un golpe seco.

-Eso te pasa por gorda. Si no estuvieras tan vaca no te cansarías.

Llegas de emergencia a terapia, se te cayó el teatrito. Los cortes que te hacías en el abdomen cada vez que comías de más no le parecieron lindos a nadie (ni a tu mami). Princesita del olor a naranjas picadas, soberana del mundo de la cetosis: Fallaste.

-Antidepresivos, cocktails, sesiones de terapia, au revoir gimnasio, au revoir éxito.

Ay, reina, pero esto querías ¿no? Tocar fondo, irte a la mierda, ahogarte. No te suicidaste a los trece años porque no te atreviste, entonces decidiste matarte lentamente. Princesa, tómate la pastilla para que tu sonrisa famélica sea un poco más creíble.

Dices que te sientes mucho mejor.

...Y un día te sientes mucho mejor. Olvidas todo, amas esos senos que vuelven a crecer, comes. Sigues tomando las pastillas de dieta a escondidas. Tus amigos dicen que nunca te han visto comer. De vez en cuando le das tu comida a un indigente, finalmente estás haciendo un bien a alguien que lo necesita. Eres una víctima del mainstream, Magdalenita. Tu corona es de porcelana al igual que tu alma.

Pasa el tiempo, te sientes mejor...

...Hasta que recaes.

lunes, 21 de marzo de 2011

Porgy


"I love you, Porgy"
"When he calls me, but when he comes i know i'll have to go..."
Tiempo al tiempo, hay que pensar hasta quedarse calvos. El buen gusto, la noción de la estética, las notas musicales en los oidos, las películas en blanco y negro, el humo... todo se encierra en un cajón. Las miradas se cruzan, los labios se ponen rojos, las manos se convierten en agua.
La pareja que se enamoró en un crucero no pudo verse después, ella quedó paralítica y él quedó mudo. Después se hallaron, se besaron y todo fue como un sueño.
...Pero en la vida real esas cosas no pasan.
Una paralítica y un mudo pocas veces encuentran la luz al final del túnel. Se llenan de dolor, se ahogan en ginebra y poco a poco mueren de amor.
...Tantas películas.
...Tanta música.
...Tanto baile.
...Tanto hastío.
El tiempo pasa lentamente, me corta las mejillas, me hace suya. Pienso, pienso y sigo pensando sin llegar a una conclusión. Una pareja debe ser amante, amigo y enemigo, si no, no funciona. Me quedo como la chica del aparador, en blanco y negro, como en un sueño.
... no puedo decir nada coherente. "I'm too misty".

viernes, 18 de marzo de 2011

Paint it black




"Comme d'un cercueil vert en fer blanc, une tête
De femme à cheveux bruns fortement pommadés
D'une vieille baignoire émerge, lente et bête,
Avec des déficits assez mal ravaudés..."
-Arthur Rimbaud


Ay, Magdalenita, sigues comprando libros en ediciones bilingües en lugar de meterte a clases de francés. Sigues leyendo poetas malditos, sigues destruyendo todo lo que tocas, ¿algún día piensas parar?

Pones tu cara de mártir, te arrancas las pestañas, te muerdes los labios. Bailas, bailas, bailas hasta sangrar, sigue, maldita. Un, deux, trois. A tiempo de tres cuartos. ¡Sécate las lágrimas! Cada vez resecan más la piel de tu rostro.

Acabas de caer, el baile te agotó. Siempre es lo mismo.

Cambia, deja de llorar, haz algo. Si lo amas no lo dejes ir. Sigue moviéndote, arpía, moira, alma perdida. No solucionas nada poniendo cara de ninfa agonizante. No conseguirás hallar las piezas que faltan si sigues estática, perdida en este "valle de lágrimas".

Histriónica de merde, te odio.