
Ay, Magdalenita, sigues comprando libros en ediciones bilingües en lugar de meterte a clases de francés. Sigues leyendo poetas malditos, sigues destruyendo todo lo que tocas, ¿algún día piensas parar?
Pones tu cara de mártir, te arrancas las pestañas, te muerdes los labios. Bailas, bailas, bailas hasta sangrar, sigue, maldita. Un, deux, trois. A tiempo de tres cuartos. ¡Sécate las lágrimas! Cada vez resecan más la piel de tu rostro.
Acabas de caer, el baile te agotó. Siempre es lo mismo.
Cambia, deja de llorar, haz algo. Si lo amas no lo dejes ir. Sigue moviéndote, arpía, moira, alma perdida. No solucionas nada poniendo cara de ninfa agonizante. No conseguirás hallar las piezas que faltan si sigues estática, perdida en este "valle de lágrimas".
Histriónica de merde, te odio.
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