domingo, 27 de junio de 2010

Sleeping under Calico skies


"If I could stay then a night would give you up. Stay and the day would keep its trust" -U2 (Stay)


Un día comencé a volar, sin embargo, la calle se volvió angosta y yo caí sobre el pavimento húmedo, pensando en la palabra que llegó a romperme el esquema: Estabilidad. Me cansé de los mujeriegos, de los alcohólicos y los enajenados... dentro de mi alma esperaba que el príncipe azul apareciera al doblar la esquina, con una carroza, un ramo de rosas y la promesa de amor eterno.


Destrocé mis ilusiones y seguí caminando con las alas en una mano y un tabaco encendido en la otra. Nadie quiere una Magdala como pareja para toda la vida, es difícil, es un dolor de cabeza.


Iba caminando con una lágrima en la mejilla izquierda y te encontré.


Tu olor en mi ropa me pone a volar. Vuelo, veo todo desde arriba, desde un lugar donde me siento completamente segura. Mil pensamientos dan vueltas dentro de mi cabeza y la palabra "estabilidad" se convierte en un grito dentro de mi pecho.


Podría decirte que mañana nos vayamos a Paris, o que empecemos a ahorrar para comprar una casa con un jardín enorme lleno de rosas, sin embargo, no lo haré, porque aún somos jóvenes, y aunque mi madre diga que mi reloj biológico está gritando, no creo que sea el momento adecuado.


A ratos pienso que hay personas que nacieron destinadas a estar juntas, y este podría ser el caso. Eres la persona que no podía encontrar, el que se va hasta el quinto infierno para abrazarme, el que reta a los entes del inframundo y me rescata de una depresión felina inminente.


Hoy fue un día difícil: perdí un duelo con la muerte, dormí mal y mi alma se quemó. Fue difícil hasta que fuiste por mí al infierno. Estoy sentimental y quiero abrazarte, dormirme así, quitarme toda complicación.


Quiero compartir mi tristeza contigo, quiero sanar a tu lado y te agradezco haberme salvado de las sombras por hoy.
"It was written that i would love you..."

sábado, 26 de junio de 2010

Pérdida



Animal asexuado de nombre bisílabo, me haces falta.



Su caminar iluminaba la habitación en penumbras, y rompia el humo. Se fue, como la luz de una vela, en silencio, ante mis ojos, y yo no supe qué hacer. Conoció a mis amantes, a mis amigos y repudiaba a todo aquél que me hizo daño. Fue mi amigo, mi consuelo, mi luz. Estuvo a mi lado en mis peores momentos, en mis muertes no anunciadas, en mis sueños, en mis suicidios, en mi vida.



Su androginia lograba hacer pedazos mi depresión (lamento haberte tratado como hembra durante tanto tiempo). Sus canciones favoritas me metían en un estado de irritación inigualable, sin embargo, no podía dejar de escucharlas por verlo tan feliz (y hoy es demasiado difícil escucharlas sin romper en llanto).



Las lágrimas hacen un surco en mis mejillas y ni siquiera fumar es lo mismo sin su presencia. Extraño su calor en mis pies, la temperatura de su cuerpo en mi cama y su dulzura de lucky charm.



Extraño escuchar a Au Revoir Simone a altas horas de la noche, mientras yo fumaba, leía y él sólo me miraba con esa expresión flemática que lograba convertir mis lágrimas en diamantes.



Movía las orejas con la música que le gustaba, lloraba si escuchaba música demasiado pesada -y no sólo lloraba, sino que me pedía a gritos que quitara la música que no era de su agrado- su armonía traía paz a mi alma.



Los últimos días fueron difíciles. Su agonía es una de esas experiencias que la mente va borrando poco a poco, como una fotografía vieja. Me atravesaba con su luz azul, con sus pupilas gigantescas y me pedía un beso en la frente, como los que le daba cada noche antes de dormir.



Fue mi confidente por siete años, me conocía mejor que nadie y sabía exactamente en qué día del mes debía acurrucarse en mi vientre. Me curaba sin pedir nada a cambio. Fue mi hijo, mi hermano, mi mejor amigo.



Todos somos polvo.



Lo tendré a mi lado hasta el día en que deje de respirar.



Las palabras quedan cortas, mejor guardar silencio.

martes, 1 de junio de 2010

El desengaño de la muerte


La muerte no besa tu mano todos los días: sólo lo hace cuando te sientes extremadamente sola.


Enfrenté a la muerte, le vi fijamente y me llamó para decirme un secreto que me dejó pasmada.


Besó mi mano, me dio secretos gratuitos y de pronto me sentí en una película francesa con tonos amarillentos y rojos. La muerte susurró en mis oídos por tres días seguidos y yo me perdí en la fantasía de encontrar al amor de mi vida detrás de una máscara, encontrar la otra mitad de mi alma en una estatua viviente y hallar la mano que tomaría entre las mías por el resto de mi vida debajo de un guante de huesos.



Pero los cuentos de hadas no existen, y el amor de mi vida no era una estatua viviente. Eso de estarse haciendo historias en la cabeza puede resultar nocivo.



Me quedé sentada bajo un árbol, contemplando a la muerte y lanzándole miradas furtivas, para así conseguir vida eterna; sólo tentándola, esperando una señal. Esperé hasta que el teatro se cayó sobre mi cabeza, hasta que el cielo brilló, causando molestia en mis ojos tornasoles. Esperé, y no encontré a Nino, ni a Esteban, ni a Florentino, ni Oliveira... sino que encontré un simple mortal.



Cabello largo, ropa sesentera, lentes sesenteros, complexión robusta y un rostro inexistente. La muerte volvió a la vida, muerta de calor, y yo volví a morir después de tomarme tres litros de desengaño.



Mort, mort, mort.



Un simple mortal, sin rostro ni aura, junto a un jesucristo urbano que brinda sonrisas a la Magdala.



Mortal ¿cómo te atreviste a hacerme sonreír?


La ausencia me mata, y Houston es un lugar común para romperme el alma en dos.


Lugares comunes, gente común. Ni su aura ni su muerte lograron sacármelo de la

cabeza.



Quise ver su rostro, pero no lo encontré. Me resigné y me fui por la calle.



...Horas después lo encontré.



Mortal, mortal, MORTAL. Me invitó una cerveza, quiso hablar conmigo, pero su rostro no tenía brillo, sus dientes estaban demasiado amarillos y parecía tener días sin bañar.




Mortal: No lograrás ganar mi corazón con una cerveza. No beses mi mano, ni me

inspires con versos de otras personas, no quiero tu imagen barata.



Seguiré tejiendo mi mortaja, como Penélope esperando a Ulises.



Y seguiré envenenándome con arsénico adicionado con desengaño.

jueves, 22 de abril de 2010

Separación


-¿Jugamos un juego?

-Se llama "el juego de las almas", y consiste, básicamente en unir tu alma con el alma de la persona que amas, para después ir a casa para estar dando vueltas en la cama por su ausencia.

-¿Y por qué tendría que divertirme tal cosa?

-No preguntes, sólo besa.


...Maldito cupido, hiciste de las tuyas. Uní mi alma, la perdí, la empeñé y ahora quiero dormir, pero esta soledad no me deja tranquila.


El juego de las almas es simple, pero peligroso y puede dejarte medio muerta, tirada en medio de tu cama, la cual es demasiado grande para un ente que acaba de dejar su alma en quién sabe donde, probablemente unida a la de otra persona. Las almas se unen en un ir y venir constante, se encuentran, se besan, se miran y se unen de repente. Se van, regresan, pelean y vuelven a amarse: así de simple.

Pero cuando un alma abandona el cuerpo original y se une con otra, ocupando el doble de espacio en un cuerpo de tamaño normal comienzan los problemas, ya que la persona que se siente sola añora su alma y el alma del otro, mientras que la persona que ahora tiene dos almas, quisiera ver a la desalmada para devolverle su alma y regresar todo a su sitio.

ORDEN. Orden. orden.


Todo el orden regresa cuando los dos cuerpos se abrazan por cinco minutos y se miran fijamente a los ojos. Suena simple, pero no lo es.


Y luego vienen los besos. Y besas a la tierra, besas al mundo entero, pero en realidad sólo importa la unión entre almas.


...Y las almas no quieren separarse, se agarran de las manos y deciden ponerse unas esposas que resisten cualquier cosa.


Pero la desalmada se queda sentada en su cama, con la mirada perdida y la mente junto con el alma que acaba de perder.


...Por eso dicen que el amor es un juego en el cual siempre sales perdiendo.


Pierdes tu alma, tu razón, tu voz, tus pies y tu esencia, pero no la pierdes nada más porque sí, sino que la pierdes porque quieres. El alma no le hace caso a la cabeza, simplemente se va con quien le dé la gana.


Después de reflexionar un rato, tomas un sorbo de té, te resignas, aspiras una bocanada de humo, cierras los ojos y deseas que el gato se convierta en príncipe azul.


Bienvenida al juego de las almas, Magdalena.

lunes, 19 de abril de 2010

Ojos de mapache, corazón de cianuro


Estoy cansada.


No dormí nada esta noche, y traté de disfrazar mi dolor con un velo rosa. Me tapé los ojos y me lancé al vacío, decidí huir un rato y luego no supe cómo regresar.


Sigo en el limbo.


Y sólo quiero que las cosas funcionen, esto de dar vueltas en la cama, quedarme calva de tanto pensar y ciega de tanto llorar no es lindo. No es bello sentir que la única persona que quieres en este momento te destroza sin saberlo.


Sé que tengo problemas. Sé que soy difícil, pero ¿es tan difícil tratar de comprender?


Y lo siento, siento ser una loca bipolar. Siento ser fría, ser indiferente y destruir todo lo que toco (y me estoy azotando, pero así lo siento). Vuelvo a ponerme la máscara y fingir que estoy bien, vuelvo a sonreir, vuelvo a hacerme la digna... pero en realidad estoy en el noveno círculo del infierno.


Tengo frío en el alma y me siento demasiado sola. Y te amo, aunque no encuentro la razón real. Te metiste en mis pupilas, me puse la máscara de la indiferencia y un día terminamos besándonos.


Ya había olvidado este tipo de dolor, que es como si te arrancaran el corazón con pinzas.


...Y aún siento mariposas al verte.


Sólo quiero dejar de llorar. Sólo quiero que me ames como soy. Sólo quiero ser feliz. Quiero que seamos felices.



¿Cómo se derrite el hielo? Con fuego.


I wanna make you feel my love.



No quemaré mi brassiere, no te ignoraré. Trataré de tragarme mi orgullo para decirte que lo siento y te amo.


...Y así vuelvo a herirme, siendo la que perdona y trata de olvidar. Pero ya no me importa más.

Resurrección


A tu salud, Magdala, por morir y resucitar a la mañana siguiente.


Quise cambiar por completo, suprimir mis pensamientos y morir con una estúpida sonrisa en el rostro, pero esta mañana recapacité: Si me ama lo hará sin importar mis defectos.


Sólo yo tengo el poder de cambiar. Por mí, porque soy mía nada más. Hoy quemo mi brassiere rojo, mi faja color piel, mi maquillaje.


...Bueno, no. Admito que me gustan las cosas de mujer, pero quemaré la energía machista. Eso de volverme una dama promedio no es lo mío, porque mi educación no me lo permite, y soy un espíritu demasiado libre como para dejarme llevar por lo que piensan todos, lo que "está bien", el manual de buen comportamiento, la actitud mustia y los tacones de aguja, impuestos por una moda absurda.


Si uso tacones es porque me gusta.


Girl power, señoras y señores. Llegué sola y me iré sola, si quieres puedes acompañarme, amor.


¿Estamos?

domingo, 18 de abril de 2010

Mediocre


Esta es la última vez que escribo. Esto es una carta suicida, pero no suicida en serio, sino suicida de ideas -¿o asesina?. Hoy acribillo mis ideas y guardo sus cadáveres en un cajón debajo de la cama, me bebo el último trago de vodka y fumo por última vez. La educación feminista se irá al carajo también.



...A veces es mejor ser sumisa y guardar silencio.


Una mujer fuerte, con ideas distintas no puede encontrar amor nunca. Es difícil ser amada, las lágrimas son demasiadas y las composturas del alma son demasiado costosas.


Hace una semana estuve cuestionándome acerca de mi educación, para llegar a la conclusión de que fui criada por una madre espartana, quien me enseñó a vivir sola, a ser fuerte, a no llorar por un hombre y mantenerme con las mejillas secas, a pesar de las circunstancias.



También me di cuenta de que soy frágil.



Y decidí mandar al diablo todo eso: la educación espartana, la fortaleza, la sabiduría, la reflexión, los libros, la música, el tabaco, los zapatos deportivos, los jeans y demás. ¿Por qué? Porque quiero que me amen, carajo. Quiero que todos me amen, quiero ser una dama, quiero dejar de ser un hombre en cuerpo de mujer, quiero que me ames.


"Quiero que me ames"

...


Y las lágrimas caen.


Ya puedo llorar, porque ya dejé de ser fuerte, -o mejor dicho, hacerme la fuerte- y admito que yo soy la loca. Admito que soy la única que se equivoca, amor. Por eso me quedaré callada y me tragaré todo, porque si soy yo misma las cosas no marchan bien.


Al diablo la literatura y el rock. Me dedicaré a bordar y verme bonita. Seré un adorno más, seré un objeto valioso y precioso, seré estúpidamente feliz y dejaré de pensar por más de diez segundos en cualquier asunto que me interese. Iré a blanquearme los dientes, para poder sonreir todo el tiempo sin vergüenza alguna y ¿por qué no? Me haré una liposucción, para ser como modelo y así ser aún más querida.


Levántense todos, ámenme.


No hablo, pero sé sonreír y soy bonita.
Los amo.

Au revoir.