martes, 1 de junio de 2010

El desengaño de la muerte


La muerte no besa tu mano todos los días: sólo lo hace cuando te sientes extremadamente sola.


Enfrenté a la muerte, le vi fijamente y me llamó para decirme un secreto que me dejó pasmada.


Besó mi mano, me dio secretos gratuitos y de pronto me sentí en una película francesa con tonos amarillentos y rojos. La muerte susurró en mis oídos por tres días seguidos y yo me perdí en la fantasía de encontrar al amor de mi vida detrás de una máscara, encontrar la otra mitad de mi alma en una estatua viviente y hallar la mano que tomaría entre las mías por el resto de mi vida debajo de un guante de huesos.



Pero los cuentos de hadas no existen, y el amor de mi vida no era una estatua viviente. Eso de estarse haciendo historias en la cabeza puede resultar nocivo.



Me quedé sentada bajo un árbol, contemplando a la muerte y lanzándole miradas furtivas, para así conseguir vida eterna; sólo tentándola, esperando una señal. Esperé hasta que el teatro se cayó sobre mi cabeza, hasta que el cielo brilló, causando molestia en mis ojos tornasoles. Esperé, y no encontré a Nino, ni a Esteban, ni a Florentino, ni Oliveira... sino que encontré un simple mortal.



Cabello largo, ropa sesentera, lentes sesenteros, complexión robusta y un rostro inexistente. La muerte volvió a la vida, muerta de calor, y yo volví a morir después de tomarme tres litros de desengaño.



Mort, mort, mort.



Un simple mortal, sin rostro ni aura, junto a un jesucristo urbano que brinda sonrisas a la Magdala.



Mortal ¿cómo te atreviste a hacerme sonreír?


La ausencia me mata, y Houston es un lugar común para romperme el alma en dos.


Lugares comunes, gente común. Ni su aura ni su muerte lograron sacármelo de la

cabeza.



Quise ver su rostro, pero no lo encontré. Me resigné y me fui por la calle.



...Horas después lo encontré.



Mortal, mortal, MORTAL. Me invitó una cerveza, quiso hablar conmigo, pero su rostro no tenía brillo, sus dientes estaban demasiado amarillos y parecía tener días sin bañar.




Mortal: No lograrás ganar mi corazón con una cerveza. No beses mi mano, ni me

inspires con versos de otras personas, no quiero tu imagen barata.



Seguiré tejiendo mi mortaja, como Penélope esperando a Ulises.



Y seguiré envenenándome con arsénico adicionado con desengaño.

4 comentarios:

  1. I told you but you never listen, you should take my advices, I´m your older sister, anyway I love you so fucking much.

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  2. muerte.... usas la palabra muy a la ligera

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  3. Me decepcionó a mi también....esos dos....la muerte y el amor.....no se conocen entre sí..... pro a los dos les temo por igual. Bebeteaux t kiere

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  4. como serán...se refiere a un wey que le hace de estatua viviente y se disfraza de la muerte, le dio un beso en la mano a Magdala, pero le dije que el tipo probablemente era un teto...lo cual resultó cierto

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